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lunes, 12 de marzo de 2018

Dormir...un privilegio para las mamás

Me acuerdo que cuando mi esposo y yo eramos recién casados, nos encantaba dormir hasta las 10 u 11 de la mañana y cuando no había nada que hacer el fin de semana, hacíamos maratones de nuestras series favoritas, pedíamos a domicilio, y estábamos casi todo el día pegados al televisor.

Sin embargo, eso duro muy poco, ya que cuando llegaron los niños, todo cambió. Tal vez fue el instinto maternal, pero generalmente cuando mis hijos hacen cualquier ruido durante la noche, yo pego el salto para ver que pasa, y la mayoría de las veces, es difícil volver a dormir.

Primero, cuando mis hijos eran recién nacidos, tenía que levantarme cada tres horas para darles de comer, hasta que pasaron derecho "toda la noche", mas o menos de 5 a 6 horas; eso era toda una hazaña. Después, cuando fueron creciendo, ya pasaban un poco más de 6 horas, pero con algunas interrupciones.

Hoy en día, mis hijos, de 6 y 3 años y medio, se turnan para despertarme a mitad de la noche, porque quieren que los acompañe un rato, porque tienen un calambre, porque tuvieron una pesadilla o simplemente porque quieren que les sobe la cabeza mientras que se quedan dormidos de nuevo, y eso para mi, lo confieso, ha sido una de las cosas que mas me ha dado duro en la maternidad. 

Cuando alguno de mis hijos me llama (porque siempre me llaman a mi), me despierto con la sensación de "ahora quien sabe a que horas me volveré a dormir", y aunque los atiendo con todo mi amor, les sobo la cabeza, los abrazo y los beso para que se duerman de nuevo, añoro mi camita y dormir sin interrupciones.

Pero bueno, esas son las cosas que debemos hacer las mamás, mientras que los papás descansan y no se enteran que sus hijos pasaron una mala noche, sino hasta cuando nos ven la cara de trasnochadas (jeje). Lo hacemos con amor, porque son nuestros hijos y nos necesitan y lo seguiremos haciendo hasta que ellos se vayan de la casa!!!!😊

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