Finalmente llegó el día en el que papá llegó a casa después de un mes de estar fuera del país por trabajo. No les voy a mentir, fue un mes duro, ya que no tengo a nadie aquí en Medellín que me ayude con los niños. Sin embargo, hubo personas que estuvieron muy pendientes de mí, y a quienes les agradezco en el alma toda su ayuda.
En este mes, pasaron algunas cosas, entre ellas que los niños se enfermaron (eso siempre pasa cuando Sergio se va de viaje), y tuve que lidiar con ese virus que desde hace cuatro años no deja la casa, y que eventualmente, también me atraparía a mi. Pero bueno, son gajes del oficio, como dicen las abuelas.
También aprendí muchas cosas. Aprendí que puedo ser independiente, puedo encargarme de la casa y de los niños yo sola, que soy más fuerte de lo que yo pensaba, aunque también tuve muchos momentos de debilidad, instantes en los que quería tirar la toalla, e irme un fin de semana para estar sola sin los niños, pero ellos me necesitaban en todo momento.
Otra cosa que me di cuenta es que mi admiración por las madres solteras, creció de aquí al cielo. Cada vez que me sentía sola y triste, pensaba en ellas, que son unas duras, que tienen que ser mamá y papá para sus hijos toda la vida y que salen adelante a pesar de las circunstancias, conozco algunas y les digo que son unas super mamás!!!
Pero también me di cuenta que la pareja es muy importante en la dinámica familiar. Esa persona con la que puedes contar en todo momento, esa persona que llega por las noches, cansado después de trabajar, y aún así se encarga de los niños porque la esposa ha estado con ellos todo el día y necesita un descanso, esa persona a la que amas y que te ama sin condiciones, en fin, el esposo que Dios te dio y que das gracias por él todos los días.
Así que definitivamente, los niños y yo te extrañamos inmensamente, esposito, y le damos gracias a Dios de que estés de nuevo con nosotros!!
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